Pasos
- Combinar: Añade el farro, el caldo de huesos y la sal a una olla.
- Cocinar: Tapa y cocina a fuego medio durante 20 a 30 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue.
- Verificar y finalizar: Una vez que el farro esté tierno, baja el fuego. Si todavía está demasiado firme, añade otra ½ taza de caldo de huesos y continúa cocinando a fuego lento hasta que esté completamente tierno, removiendo ocasionalmente para que no se pegue al fondo de la olla.
- Añadir la mantequilla: Una vez que el farro esté totalmente cocido, incorpora la mantequilla y remueve hasta que se haya derretido por completo.
Notas
Cocinar el farro en caldo de huesos en lugar de agua le aporta una profundidad de sabor intensa y deliciosa que encanta a los niños, además de colágeno y aminoácidos. El farro es uno de los granos cultivados más antiguos del mundo y uno de los que posee mayor contenido de fibra. Prepara una buena cantidad a principios de semana: se conserva en el refrigerador hasta cinco días y sirve como guarnición, como base para tazones de cereales o para añadir a sopas; también puedes llevarlo caliente en un termo o frío en una fiambrera tipo *bento* para el almuerzo.